Apartheid en Catalunya (Historia de una familia de Balaguer)

El apartheid fue el sistema de segregación racial en Sudáfrica, en vigor hasta 1992. Fue llamado así porque significa ‘separación’ en afrikáans, lengua germánica derivada del neerlandés y hablada principalmente en Sudáfrica. Básicamente, este sistema consistía en la creación de lugares separados, tanto habitacionales como de estudio o de recreo, para los diferentes grupos raciales. Su propósito era conservar el poder para la minoría blanca, 21% de la población, que en otras condiciones habría perdido su posición de privilegio. En teoría, el sistema consistía básicamente en la división de los diferentes grupos raciales para promover el “desarrollo”. Todo este movimiento estaba dirigido por la raza blanca, que instauró todo tipo de leyes que cubrían, en general, aspectos sociales. Se hacía una clasificación racial de acuerdo a la apariencia, a la aceptación social o a la ascendencia. Este nuevo sistema produjo revoluciones y resistencias por parte de los ciudadanos no blancos del país.

El apartheid catalán consta de políticos, medios de comunicación y personas en general que, con la excusa de que no se pierdan las instituciones, la cultura y la lengua catalanas, ven de buena manera que todo lo catalán deba estar por encima de lo castellano, no aceptando la igualdad de las lenguas que marca la Constitución. Con la excusa de que no se pierda el catalán, las instituciones ponen a la lengua castellana a la altura de extranjera y lo mismo hacen los medios de comunicación en los cuales el castellano no existe.

En los colegios, las clases en castellano superan ligeramente el 10%, en una clara demostración de que el castellano y el catalán no están equiparados en Catalunya. Para esto, los independentistas también tienen excusa lógicamente y es que, como la mayoría de catalanes son castellanoparlantes, el castellano ya lo aprenden en casa. Esa excusa no es nueva y en su origen es verdad que así era. Pero lo de los idiomas es solamente la punta del iceberg ya que, por ejemplo, en las escuelas también adoctrinan a los niños en el catalanismo y contra España, haciendo creer que ser de un país depende del idioma en el que hablas. Yo he oído decir a niños de cuatro años que son catalanes y que su abuela no es catalana porque no habla en catalán.

En lugar de hacer una ley coherente en la que se potencie el castellano, el catalán y el inglés, hay una absurda ley que dice que, si una familia pide en su derecho que el castellano también se use como lengua vehicular en la escuela, se debe cumplir. Eso pasó en la ciudad catalana de Balaguer donde una familia fue otorgada, por el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya, de un 25% de clases en castellano. ¡Un 25! ¡Ojo que no hablamos de todas, ni de la mitad, sino aún de una parte mínima de las clases para sus dos hijos!

Esa familia, finalmente, renunció a ese 25% La madre aseguró que el motivo de su renuncia se debía a las presiones que había recibido por otros vecinos del municipio. Según parece, se filtraron los nombres de los padres en Internet, también donde tienen el negocio. “Ha empezado una pesadilla en la que siento que todo el pueblo me señala por reclamar algo a lo que yo creía que tenía derecho”. La sentencia, que llegó al centro en junio pero que trascendió esta semana, obliga a realizar una materia troncal en castellano, lo que implica tres horas más semanales. El cambio curricular, por imperativo judicial, se aplica a toda la clase

Este acontecimiento es triste, pero más triste es aún ver cómo los políticos y medios catalanes se referían a esta noticia como “por una sola familia, obligan a todas las demás a hacer el doble de horas en castellano”. Sí, el doble, cuyo porcentaje representa solamente un 25%, pero eso no lo dicen.

Los castellanoparlantes y demás catalanes que se sienten españoles ya son institucionalmente ciudadanos de segunda, pero a muchos no les vale con eso y no pararán hasta que se sientan extranjeros en el lugar donde han nacido. Por eso, el gobierno central, sea del color que sea, no debe permitir que se ceda más competencias a la Generalitat, en cuanto a educación se refiere, porque estos 30 años de adoctrinamiento están consiguiendo que los jóvenes crezcan con rechazo a España y que el castellano se observe como el idioma de los que no han estudiado.

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