Los que se olvidan y los que no quieren saber

Raül Romeva no irá, si no hay cambio de última hora, al debate de TVE en el que sí estarán los candidatos de PSC (Iceta), PP (Albiol), C’s (Arrimadas) ,CUP  (Baños), Unió (Espadaler) y Catalunya Sí que es Pot (Franco Rabell) aunque, al parecer, Junts pel Sí trata de que vaya otro de los miembros de la agrupación. No sabemos qué teme Romeva, ¿por qué no se atreve a debatir con los otros candidatos? Porque no creemos que sea el propio Mas el que vaya al debate, ni por supuesto Junqueras. Pero si tampoco va Romeva, ¿para qué es el número 1 de la lista?

Hasta ahora, lo único que hace es ir de ciudad en ciudad. Me recuerda a los vendedores de pócimas de las películas del Oeste, en las que iban por todos los pueblos tratando de estafar a la gente confiada. De hecho, algo de eso hay ahí.

Cuanto menos es sorprendente ver a personas de Convergència aclamar a alguien que, hasta hace nada, criticaba a Artur Mas y defendía cuestiones comunistas. Pero quizá el proceso está por encima de todo, por encima incluso de la corrupción de Convergència que tiene las sedes embargadas y a los jueces tras sus comisiones del 3%.

Tan por encima está el proceso soberanista que ayer Oriol Junqueras, en lugar de estar en su comparecencia ante la Diputación Permanente del Parlament, estaba con Romeva vendiendo las pócimas que, de beberlas, te hacen tener ADN diferente al resto de españoles y lograr que el dinero nazca de los árboles.

Para Mas, el registro de sus sedes es un nuevo as en la manga para demostrar que el Gobierno Español está contra Catalunya, por más que el registro lo mandara un juez catalán y que todo proceda de una denuncia a éste que realizó Esquerra Republicana.

Mas debe de haber olvidado eso, pues últimamente no recuerda muchas cosas. Por ejemplo, ahora dice que el registro es partidista, que los guardia civiles estaban mandados por el PP para alterar las elecciones. Para Mas, hablar de la justicia y la política españolas, como si nuestro país no fuese una democracia, es un punto a favor. Quizá haya que recordarle (y no seré yo quien defienda a Rajoy) que, unas semanas antes de las elecciones municipales, la Guardia Civil fue a detener a Rodrigo Rato. De modo que, al parecer, las fuerzas y cuerpos de seguridad y los jueces españoles no piensan parar sus investigaciones por unas elecciones u otras, sino que simplemente cumplen con su deber cuando deben.

La memoria de Junts pel Sí sigue fallando cuando la campaña de la lista independentista se contrapone su propia opción a “la España de Aznar”. No es la primera vez que se utiliza al expresidente como símbolo de lo que los catalanes rechazan. Pero no siempre fue así. El PP de Aznar pactó con CiU los apoyos que necesitaba en 1996 para entrar en La Moncloa y el PP permitió la investidura de Mas en Catalunya.

Mas y Junqueras que se olvidan y Romeva que no quiere saber. Veremos quién es el que finalmente se atreve a debatir con los candidatos de los otros partidos, quizá alguien que pueda llegar al público… ¿Las monjas? ¿Guardiola? Pronto lo sabremos.

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