Lo que el viento se llevó (2ª parte): Companys, un trepa con ansias de poder

En la anterior entrada, habíamos dejado al President de la Generalitat Companys en el balcón de la Generalitat traicionando a la República y proclamando el Estado Catalán. Ahora, iremos atrás para conocer su vida llena de sombras y extrañas circunstancias.

Lluís Companys era hijo de una familia de propietarios rurales de buena posición de la provincia de LLeida. Su padre, Josep Companys i Fontanet, era un hombre de ideas liberales. Su madre, Maria Lluïsa de Jover, era de origen noble y ascendencia aragonesa. Con ocho años, sus padres le enviaron a estudiar, interno, a Barcelona en el prestigioso Liceo Polyglota. Allí cursó el Bachillerato y, en 1898, ingresó en la Universidad de Barcelona para estudiar Derecho.

En 1903, ingresó en la Unión Republicana. En 1906, se formó la coalición electoral Solidaridad Catalana. Unión Republicana se dividió entre los partidarios de unirse a la coalición catalanista y los contrarios a ello que, encabezados por Alejandro Lerroux, abandonaron el partido. Companys se unió a Solidaridad Catalana.

A pesar de su éxito en las elecciones de 1907, la coalición desapareció después de la Semana Trágica de 1909 (revolución sucedida en Barcelona y provincia a consecuencia de las protestas por la llamada a filas de los reservistas, muchos de ellos trabajadores y padres de familia que debían ir al Rif, a la llamada guerra de Melilla).

Debido a la diversidad de intereses de sus integrantes, en la represión posterior, Companys fue detenido por primera vez siendo liberado al no serle imputado ningún cargo. En 1909, la Unión Republicana se coaligó con el Centre Nacionalista Republicà y los federales en una alianza electoral que se presentó a las elecciones de 1910. En abril se convirtió en un único partido, la Unión Federal Nacionalista Republicana. Companys fue nombrado presidente de su sección juvenil. Como consecuencia de su intensa actividad, fue detenido quince veces siendo calificado de “individuo peligroso” en los informes policiales. Un perla que diría un castizo. La Unión Federal Nacionalista Republicana tuvo su mayor éxito en las elecciones de 1910, sin embargo, con la creación del Partido Reformista, ingresó en el ala menos nacionalista de la UFNR, entre cuyos integrantes se encontraba Companys.

En 1913 fue candidato en Barcelona del Partido Reformista en las elecciones municipales sin resultar elegido. Al año siguiente, abandonó el reformismo. En mayo de 1914, Domingo, Companys y Layret crearon el Bloc Republicà Autonomista (BRA), el cual se presentó a las elecciones del año siguiente. Companys, encabezó una candidatura republicana obrera en Roquetes, siendo derrotado por un amplio margen.

En abril de 1917, el BRA se fusionó con más de 150 formaciones para formar el Partit Republicà Català (PRC). Sin embargo, la disolución de la Asamblea por parte del gobierno y la huelga revolucionaria de 1917 hizo que la conservadora Lliga Regionalista se apartase de sus aliados republicanos. Ante ello, estos se presentaron unidos en la convocatoria de elecciones municipales de noviembre de 1917. Companys resultó elegido concejal dentro de una candidatura radical. Sus posturas políticas estaban entonces lejos del catalanismo. Tal y como narra el historiador catalanista Hilari Raguer, al ser también elegido Manuel Carrasco i Formiguera como concejal en Barcelona, Companys se negó a dejarle pasar alegando que era un separatista y que debía gritar primero “¡Viva España!”.

Los años que trascurrieron entre 1917 y 1922 fueron de violencia social en Barcelona. Fue la época del pistolerismo en los que se enfrentaron los sectores más violentos del anarcosindicalismo y, de otro lado, escuadrones de pistoleros pagados por los empresarios. En 1918, en un ambiente de huelgas generalizado, el Gobierno decretó el estado de excepción y, entre otros muchos, Companys permaneció detenido. En abril de 1919, se convocó una huelga general. Companys intervino en las negociaciones, trató de involucrar al Gobierno en la negociación y, ante su negativa, intentó que fuese el ayuntamiento de Barcelona el que mediara. La negativa del alcalde hizo que Companys tildara al consistorio de “esquirol”, razón por la que fue encarcelado durante un mes. La radicalización y el acercamiento a los postulados obreristas por parte de Companys acentuó durante ese año. Solicitaron la adhesión del Partit Republicà Català a la III Internacional y, aunque nunca se materializó, el movimiento significó que abandonaron el partido los sectores más centristas y nacionalistas.

En diciembre de 1919 y enero de 1920 se produjo un cierre patronal en Barcelona, hecho que marcó el triunfo de la patronal en el conflicto social. En noviembre ese año, el gobernador civil había ordenado la detención de los dirigentes obreros. Companys fue encarcelado. El 30 de noviembre, tres días después de su detención y con otros treinta y cinco presos, fue deportado al castillo de la Mola en Mahón. Le libró de la cárcel la inmunidad parlamentaria que obtuvo a consecuencia del casual o no, asesinato de Francesc Layret del cual Companys se vió muy beneficiado, ya que no sólo ocupó su puesto de diputado por Sabadell en la candidatura del Partit Republicà Català en el lugar que debía ocupar el recientemente asesinado, sino que también se hizo con la dirección del diario republicano L’ Avenir, fundado por el propio Layret.

En 1922, impulsó la Unió de Rabassaires, un sindicato de viticultores no propietarios. Con la finalidad de ganar apoyos para mantener su vida politica, de ese modo pudo revalidar su escaño en las elecciones de 1923. Una más de Companys que en esta parte menos conocida de su vida seguía trepando, intentando saciar su hambre de poder. Cambiando siete veces de coalición en veinte años, visitando regularmente la prisión y siendo salvado de una dura pena de cárcel, tras aprovechar la inmunidad parlamentaria que obtuvo de la vacante del Diputado Layret, asesinado en extrañas circunstancias y del que jamás se encontró el asesino.

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2 comentarios en “Lo que el viento se llevó (2ª parte): Companys, un trepa con ansias de poder”

  1. Como bien dice la historia, nadie está exento de sombras. Biografías distorsionadas por los separatistas, que sus propios seguidores desconocen por interés propio.

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