Mentiras del independentismo catalán II (1492-1714)

1).- Catalunya ha tenido una espiritualidad diferente

El centro espiritual de Catalunya rara vez fue independiente. Gracias a los Reyes Católicos, Montserrat pasó a depender del Monasterio de San Benito el Real de Valladolid, llegando a florecer cómo nunca. Durante cuatro siglos, hasta las persecuciones del siglo XIX, Montserrat estuvo llevada por mayoritariamente por monjes castellanos. El más famoso fue García Ximénez de Cisneros (hermano del famoso Cardenal) que ahí redactó “El exercitatorio de la vida espiritual”.

2).- «Nación» catalana nada tiene que ver con «nación» española

En los dietarios de la ciudad de Barcelona, se recogía en 1492 las celebraciones “más grandes jamás vistas” con motivo de la toma de Granada, en la que participaron numerosos catalanes. En la sublevación de las Alpujarras, miles de catalanes participaron en su sofoco. De ellos Don Juan de Austria dijo que eran “los súbditos más leales del Rey de España”. La participación catalana fue clave en la Batalla de Lepanto o en el dominio hispano del Mediterráneo; de los 400 primeros legionarios de Millán Astray, 200 provenían de Barcelona; en 1909, Alfonso XIII pidió varias letras para el himno de España al catalán Eduardo Marquina; durante la Guerra de Melilla en 1893, en la que participaron muchos voluntarios catalanes, hubo en Catalunya fervor españolista…

3).- La castellana es una lengua impuesta a los catalanes por la fuerza

La extensión del castellano sobre tierras catalanas comenzó en la Edad Media, cuando fue consolidándose como la lengua franca, la lengua en la que era más fácil entenderse dada su mayor extensión territorial, su mayor número de hablantes y su posición geográfica central. Los lingüistas lo han explicado mil veces. Un solo ejemplo: Jaime II de Aragón (siglo XIII) escribía sus cartas a los reyes musulmanes de Granada en castellano, sin que el rey de Castilla tuviese participación, influencia, ni autoridad en ello.

Fueron los propios catalanohablantes, empezando por las élites sociales e intelectuales, los que fueron pasándose a la lengua castellana y abandonando la lengua catalana. Así lo hicieron Despuig, Martí de Viciana, Viñoles, Boscán y Timoneda en los siglos XV y XVI. Muchos catalanes, incluso, recomendaron el abandono de la lengua catalana, como Antonio Capmany, que la consideró “un idioma antiguo y provincial, muerto hoy para la república de las letras”, o nada menos que Aribau, que animó al gobierno español a que “generalizase en todos sus dominios una misma lengua”.

Cambó, por ejemplo, declaró en 1916 que «quienes más han trabajado para la destrucción de la personalidad catalana han sido los propios catalanes». El periódico de su partido, «La Veu de Catalunya», escribió en 1910 que «el castellano no se ha impuesto por decreto en Catalunya, sino por adopción voluntaria, lenta, de nuestro pueblo, efecto del gran prestigio adquirido por la lengua castellana. Éramos libres, teníamos completa autonomía política, con Cortes más soberanas que las propuestas por las Bases de Manresa, y ya se hablaba y escribía en castellano».

4).- En 1714 Catalunya perdió su independencia al ser conquistada por España

No es cierto que Catalunya fuese un estado soberano en 1714, sino un territorio con algunas instituciones propias, como en cualquier otro lugar de la Europa del Antiguo Régimen, y parte constituyente de la Corona de Aragón, es decir, de España. No es cierto que se tratase de una guerra entre castellanos y catalanes, sino entre partidarios de dos candidatos al trono de España. No es cierto que lo que moviese a los catalanes fuera la castellanofobia, sino la francofobia. No es cierto que Felipe V suprimiera la soberanía nacional representada en las Cortes catalanas, pues eran estamentales y no representaban a soberanía nacional alguna. No es cierto que Felipe V incorporara Cataluña a Castilla, sino que uniformizó legislaciones y centralizó el gobierno, fenómeno general en toda la Europa de aquel tiempo, lo que también conllevó grandes cambios en la vieja planta castellana, detalle que no suele recordarse.
No es cierto que los catalanes fuesen austracistas y los castellanos, borbónicos, pues muchos de los más importantes gobernantes castellanos fueron austracistas y en Catalunya hubo comarcas enteras que se destacaron por su borbonismo. No es cierto que Catalunya fuese austracista desde el primer momento, pues las cortes catalanas juraron por rey a Felipe V en 1702, tres años antes de hacer lo propio con el Archiduque Carlos tras el desembarco angloholandés en Barcelona. No es cierto que en el famoso 11 de septiembre combatieran catalanes contra castellanos, pues hubo castellanos defendiendo Barcelona del mismo modo que el ejército de Felipe V contó con miles de voluntarios catalanes. Y no es cierto que los catalanes austracistas fueran separatistas, sino que presumieron de ser los más españoles de todos.

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