Mentiras del independentismo catalán I (hasta 1492)

1).- Catalunya fue un Estado en el pasado y tiene el derecho a serlo en el futuro

En primer lugar, no es cierto que haber sido un estado en el pasado legitime secesiones futuras. En primer lugar, decir que todos los países de Europa, sin excepción, son el agregado de múltiples territorios que fueron reinos, principados, repúblicas, ducados, cantones, condados y señoríos. En segundo, los condados catalanes nunca conformaron un reino independiente, sino que pasaron en el siglo XIII de la soberanía de los reyes francos a la de la Corona de Aragón. Por el contrario, otras regiones españolas actuales (Asturias, León, Castilla) sí fueron reinos y, sin embargo, no se deduce de ello derecho alguno a la secesión.

2).- Existe un sustrato étnico catalán

Catalanistas como Prat de la Riba o el historiador Ferran Soldevila insistían en un sustrato ibérico que compondría el fundamento étnico del pueblo catalán. Pero el historiador Vicens Vives afirma en su «Notícia de Catalunya», publicado en catalán durante el franquismo, «Somos fruto de diversas levaduras y una buena parte del país pertenece a una biología y a una cultura de mestizaje. No remontándonos más allá de la época carolingia, sabemos que el núcleo de nuestra población campesina la formaban los “homines undenque vinientes”, es decir, “los hombres que venían de cualquier parte”. Por lo tanto, no hay eso que en Catalunya llaman “Catalanes de toda la vida”.

3).- Catalunya no participó de la historia de España

La primera capital de la Hispania romana fue Tarragona y la primera de la Hispania visigoda, Barcelona. Durante la Edad Media, los catalanes participaron, al igual que los demás españoles, en la reconquista. Jaime I de Aragón, por ejemplo, conquistó el reino de Murcia en nombre y por cuenta de su yerno Alfonso X de Castilla. Asimismo, participaron en el proceso repoblador, pero no sólo de Valencia y Baleares, sino también de territorios castellanos como Valladolid o Sevilla. La sevillana Coria del Río, por ejemplo, fue otorgada por Alfonso X a «150 omes de Catalunna». Para más muestra, España utilizó en su enseña los colores de Catalunya y utilizó la peseta (piecita), moneda catalana, como propia.

4).- Los catalanes medievales no se consideraban españoles

Todos los testimonios de aquella época demuestran lo contrario. En su “Llibre dels feits”, escrito por él mismo, Jaime I explicó sobre la colaboración de los soldados catalanoaragoneses en beneficio del reino de Castilla: “Porque lo hemos hecho en primer lugar por Dios, en segundo por salvar a España y en tercero para que tengamos el gran honor de que, gracias a nosotros, se haya salvado España”.  Y de Ramón Muntaner nos ha llegado la mejor explicación de la solidaridad política que, por encima de ambiciones y enfrentamientos, informó a todos los monarcas medievales españoles cuando reclamó una política conjunta de todos los reyes “de España, que son una carne y una sangre”.

5).- Catalunya fue una “nación” gracias a la negativa de Borrell II de rendir pleitesía al rey franco Hugo Capeto

El imperio Carolingio se desmoronaba y le costaba mantener su influencia sobre los Condes de Barcelona. Sin embargo, el Conde Borrell II no proclamó la independencia sino que se sometió en vasallaje al Califato de Córdoba, regido por Alhaquem. Su sucesor, Almanzor, arrasó media Península y de paso Barcelona. Borrell II, atemorizado, pidió ayuda a Hugo Capeto. Debían encontrarse ambos personajes para que Borrell II le rindiera vasallaje, pero ese encuentro nunca se produjo. Los nacionalistas interpretan que aquello fue un acto de independencia pero nadie sabe lo que pasó. Los Condes catalanes no tuvieron reparo en casar su descendencia con la aristocracia y la realeza castellana.

6).- La Generalitat es originalmente catalana

La Generalitat fue una institución provisional de la Corona de Aragón, instituida en las Cortes de Monzón en 1289. En el Palacio de la Generalitat, se puede ver una placa que anuncia que se fundó en Cervera en 1359. Este desfase en el tiempo se refiere a unos acuerdos sobre la composición (provisional) de la Generalitat, concebida como mero órgano recaudador de impuestos. La constitución política de la Generalitat se debe al primer Trastámara que ocupó la Corona de Aragón, Fernando I.

7).- Los catalanes fueron excluidos de América

La confusión nació de que los derechos sobre las tierras recién descubiertas derivaban del Tratado de Alcaçovas que puso fin a la guerra luso-castellana por el trono de Enrique IV y que otorgaba a Castilla las tierras que se descubrieran hacia el oeste. Aragón no era parte en este acuerdo, tanto por no participar en la pugna por el trono, como por no tener litoral atlántico. Es decir, de Aragón serían todas las tierras del Este (donde estaba todo el mundo conocido) y de Castilla lo del Oeste (donde supuestamente no había nada). La realidad fue, además, que los aragoneses y los catalanes participaron desde el principio en la empresa americana, monopolizada, eso sí, desde los puertos castellanos hasta su liberalización por Carlos III. Por ejemplo, el jefe militar del segundo viaje de Colón fue el ampurdanés Pedro de Margarit, al frente de doscientos soldados catalanes; el primer vicario apostólico en las nuevas tierras fue Bernardo Boil, benedictino de Montserrat; Jaime Rasqui fue uno de los conquistadores del Río de la Plata; Juan Orpí fundó Nueva Barcelona en Venezuela; y el leridano Gaspar de Portolá conquistó California.

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