Tras el paripé, llegó la calma

“Estos son mis principios y, si no le gustan, tengo otros”, decía Groucho Marx.

Al parecer, Ada Colau va entendiendo eso de que el ideal del comunismo es muy muy bonito, pero utópico; que para que no haya gente que tenga que ser desahuciada, lo importante es que el país esté económicamente sano y que esa sanidad requiere de inversión. Ya va entendiendo que los turistas dan dinero y, que si quiere acabar con el alquiler de viviendas y habitaciones para ellos, lo que hace falta en la ciudad condal son más hoteles.

También va entendiendo que la gente tiene que tener la libertad de poder ganar dinero, el que pueda o quiera; que el que lo tiene no hay que tratarlo como un criminal por ello y que la única forma de que haya trabajo es invirtiendo. Lástima que  en estos meses de paripé ya se ha cargado cosas como la posibilidad de que Barcelona celebrara los Juegos Olímpicos de invierno.

Pero, en ese momento, ella creía o quería hacer ver que eso era venderse al capital e invertir en cosas no necesarias. Algo que sorprende ya que Colau tiene suficiente edad para saber que Barcelona todo lo que tiene y todo lo que es en la actualidad se debe al esfuerzo que hizo todo el país en organizar los Juegos del 92.

El Ayuntamiento de Barcelona abrió este viernes la veda a las excepciones a la moratoria hotelera en vigor desde julio al dar luz verde al proyecto de un hotel de gran lujo en la Torre Agbar. Emin Capital, propietario del inmueble, anunció en un comunicado que el Consistorio le había notificado que podría “presentar y tramitar” el proyecto. Esa “excepción”, explicó el Fondo de Inversión, se debe a que había solicitado un certificado urbanístico que le daba derecho a la licencia antes de que se publicara la suspensión de licencias. El Consistorio negó cualquier “trato de favor” ni “excepción”. La decisión del Ayuntamiento supuso que los dueños, finalmente, decidiesen dejar la iluminación nocturna encendida.

Los pasos que está dando el Ayuntamiento en la moratoria están siendo seguidos con atención por el sector. Fuentes jurídicas aseguraron para EL PAíS que la decisión puede sentar precedente, puesto que es posible que otras empresas hubieran pedido un certificado de régimen urbanístico antes de que entrara en vigor la moratoria.

Sea como sea, lo importante es que la nueva alcaldesa deje el postureo, se olvide de paripés y comience a gobernar para absolutamente todos los barceloneses, los que le votaron y los que no lo hicieron.

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One thought on “Tras el paripé, llegó la calma”

  1. Era cuestión de tiempo, y ahora viene cuando lo matan. Tiene el mismo problema que Tsipras. Una cosa es la teoría y otra bien distinta la realidad.
    Acabarán entendiendolo todos y desde luego no repetirán alcaldía.

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