Convergència en bancarrota

Artur Mas lo ha tenido muy difícil. Tratar de tapar con una Estelada el caso Palau, la corrupción del clan de los Pujol, el dinero que su propio padre tenía en el extranjero y la bancarrota de su propio partido. Lo que desde luego no se le podrá decir, es que no es osado, con todo eso, volver a presentarse a las elecciones autonómicas (aunque escondido en el número 4) tiene su merito.

Todo está tan difícil para CDC que se ha inventado el proceso independentista para que no se hable de todos esos asuntos. Pero, por más que se intente meter toda la basura debajo de la alfombra, tarde o temprano sale. El Tribunal de Cuentas asegura que en 2012 hubo 1,7 millones de euros de ingresos de este partido cuya procedencia no está justificada. CDC asegura que son servicios que presta a CiU y a fundaciones vinculadas, pero el órgano fiscalizador sospecha de su relación con el caso Palau y está a la espera de una resolución judicial. También destaca que el partido del Presidente de la Generalitat mantiene su sede embargada, como fianza por este escándalo, por un valor de 3,2 millones.

¿Cómo alguien que no es capaz de gestionar las cuentas de su propio partido puede creer que sí puede hacerlo con las de una autonomía entera? Quizá ahí está el gato encerrado. Disponer del dinero de la autonomía de Catalunya (imaginemos lo que sería de ellos de ser un país independiente) es la mejor forma de tapar los agujeros de Convergència. Así mismo, qué bien les vendría a los Mas y a los Pujol una policía y unos jueces propios para decidir sobre sus desfalcos.

Dicen no estar preocupados. “CiU no es un partido político, es una federación. Por lo tanto, nunca tendrá patrimonio neto positivo, porque es una estructura pensada desde el punto de vista electoral”, afirmó el pasado año a EL MUNDO el coordinador de Régimen Interno y Comunicación, Francesc Sánchez. No obstante, las cuentas no están claras.

El Tribunal de Cuentas al Congreso de los Diputados ha concluido la fiscalización del ejercicio 2012 y es el cuarto consecutivo en el que atribuye un patrimonio neto negativo a media docena de partidos. El peor desajuste es Izquierda Unida con más de 13 millones; le sigue Unió, con 12,48 millones y CiU, con 9,2 millones de desequilibrio patrimonial; el Bloque Nacionalista Galego (BNG), con un desequilibrio de 3,7 millones; Iniciativa per Catalunya-Verds (ICV), con 3,13 millones; y Esquerra Unida i Alternativa, con 77.198 euros.

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