El centro del tablero

Para un jugador novel de ajedrez, es a veces difícil entender la importancia de dominar el centro del tablero. Pero es algo básico. El excampeón del mundo Gari Kaspárov decía que el juego se trata de luchar, cuidar y valorar el centro. En la política española de los últimos tiempos, el centro había perdido prestigio. PP y PSOE lo han utilizado como un lugar donde se encontraban los indecisos y había que llevarlos a derecha o izquierda.

Así fue desde que el CDS, sin Adolfo Suárez, perdió su fuerza y ha durado hasta que Ciudadanos y UPyD han tratado de rescatarlo. Gran parte de los españoles, tanto en encuestas como en cuestionarios, demuestra ser mayoritariamente de centro. Sin embargo, llegadas las elecciones, el centro parece tener un techo muy bajo en cuanto a votos.

Eso cambiará con el tiempo. En toda Europa existe esa tercera vía, sin embargo, en España sigue existiendo una lucha de bandos, próxima al guerracivilismo, de la que nos cuesta despegarnos. En parte, es como si no existiera el centro, se es de derechas o de izquierdas, sin embargo, los mismos que dicen eso son los que luego critican el bipartidismo, cuando precisamente ese bipartidismo es eso, la falta de centro. El PP conseguía los votos desde la ultraderecha hasta el centro y el PSOE desde ese mismo centro hasta la ultraizquierda y eso no es ni enriquecedor ni sano.

Quizá la ausencia de un partido grande de centro ha hecho que no nos acostumbremos a ese término. Al fin y al cabo, la UCD no era un partido, sino una amalgama de siglas que se unieron en un proyecto común y el CDS era conocido por muchos como el Centro Democrático de Suárez, es decir, que no era visto como un partido, sino como unas siglas en torno al que fuera primer presidente de la democracia española.

Como hemos dicho, ahora existen Ciudadanos y UPyD, partidos que son acusados de ser de izquierdas por los de derechas y de derechas por los de izquierdas. Con lo cual , probablemente, estén bien situados en el centro. El problema es cuando dos partidos ocupan el mismo sitio uno acaba comiéndose al otro, y es lo que ha pasado. UPyD nunca estuvo dispuesto a unirse a C’s y lo está pagando en las encuestas y en la quiebra de su propio partido. Mientras tanto, Ciudadanos ha conseguido los votos de UPyD y también el apoyo de muchos de sus dirigentes, aquellos que eran contrarios al carácter personalista de Rosa Díez.

Uno de los casos más conocidos ha sido el paso de Toni Cantó, que ya estuvo ligado a C’s, y que después marchó a UPyD porque Ciudadanos no se expandía a nivel nacional. Ahora vuelve a casa con la apuesta nacional del partido de Albert Rivera. Que el centro se una es una gran noticia para el país. Dará un equilibrio inmenso y a Ciudadanos le vendría bien que, como Cantó, otros miembros destacados de UPyD llegaran para trabajar en ese proyecto para el país.

Hace gracia ver que, desde puntos críticos, quiera verse el paso de Cantó y de otros miembros de UPyD como tránsfugas, cuando es tan obvio que había una gran mayoría de votantes de UPyD que querían la unión con C’s y que, al no obtenerla, decidieron votar al partido naranja.

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