El desafío

Que conste que lo que me pedía el cuerpo era poner la foto del Rey con Mas y titular este artículo como el libro de Mark Twain, El príncipe y el mendigo. Pero no quiero hacer de mi blog prensa amarillista, aunque cierto es que la foto de Felipe VI y el President de la Generalitat me hizo recordar esa gran novela en la que los niños intercambian sus roles: Tom Canty toma el lugar de Eduardo en el palacio y Eduardo toma el lugar de Tom en su casa.

Porque parece que sea eso, un intercambio de papeles en el que Mas parece creerse “Rey de Catalunya”, mientras el jefe del Estado parece rebajar su nivel al de un ciudadano más. “Vengo en son de paz” dijo irresponsablemente El Molt Honorable. Sólo falta eso ya, que el representante del reino en una comunidad autónoma vaya a palacio a declarar una guerra al Rey de todos los españoles y Capitán General de todos los ejércitos.

Aunque las declaraciones de guerra hay muchas formas de hacerlas, y una es cuando el consejero de Presidencia de la Generalitat, Francesc Homs, afirma que, si el Parlament catalán que salga de las elecciones del 27S tramita una ley propia que permita la declaración de independencia la Generalitat, se estaría ajustando a “la legalidad catalana”. ¿Qué es eso sino una declaración bélica? Más aún cuando compara la legalidad española (uno de los estados más libres del mundo) con la dictadura “En la época de Franco también había legalidad, tenemos que ir con cuidado en dar por buena determinadas circunstancias si no vienen acompañadas de un principio de legitimidad democrática”.

O, ¿cómo calificamos las palabras de Junqueras cuando dice que “hay que engañar al Estado”, “Colarles un gol” o “No respetaré los fallos del Tribunal Constitucional”?

Todo eso es una guerra al Estado. Una guerra en la que cuyo final a Mas y Junqueras le gustaría que fuese que, tras una declaración unilateral de independencía, el ejercito entrase en Catalunya a reponer el orden. Eso sería la mayor victoria para ellos. Entonces dirían que es la prueba de que Catalunya es un pueblo oprimido, que España es la herencia del franquismo y que es un país militar.

El problema de esto es que cada vez empiezan a ser más los catalanes, que también se sienten españoles y europeos, que desean esa visión, la del ejército entrando a liberar el pueblo de las garras de Mas y Junqueras y la de la Guardía Cívil, deteniendo al hasta ahora President.

Mientras, el Presidente del plasma, el señor Rajoy, dice que no habrá independencia y uno no sabe cómo tomarse esto, pues hasta ahora teníamos todos más o menos claro que no, que no la iba a haber. Pero, sabiendo que Mariano Rajoy no cumple nada de lo que promete, ya comenzamos a asustarnos.

La figura de las elecciones plebiscitarias no existe en democracia, es así de sencillo. De modo que ni siquiera están en el plano de la legalidad y, por más que digan que una victoria electoral les legitimaría completamente, no es así. Aún y con eso, el problema acabará antes, porque no sacarán mayoría en las autonómicas y tendrán que comenzar a desmontar el chiringuito pronto. Para eso solamente es necesaria una cosa, que los catalanes vayan y voten en gran número.

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