Más de lo mismo en UPyD

UPyD morirá como partido tras las elecciones generales. Eso es algo que sabemos prácticamente todos. Será la crónica de una muerte anunciada, como en el genial libro de Gabriel García Márquez. Digo esto con tristeza porque, sinceramente, en el momento de su creación, me pareció un proyecto interesante, pero cuando aún no se han cumplido ocho años de su fundación, el partido de Rosa Díez se ha quedado atrapado en el tiempo.

No sé imaginar qué debería pasar en el panorama nacional para que Unión, Progreso y Democracia pueda pintar algo en los próximos años. Las últimas encuestas dicen que no llegará ni al 1% de los votos, muy lejos del 4,7% que obtuvo en las generales de hace cuatro años y del 6,5% de las europeas de hace un año.

Buena parte de este retroceso se debe a la irrupción de Ciudadanos, que ha conseguido un mayor apoyo de los españoles en esa lucha por la centralidad. La mayoría de votantes y muchos de sus afiliados no entendieron que en su momento UPyD y C’s no se unieran en un gran partido de centro. Lo cierto es que no se pueden pintar líneas sobre el agua, ni poner puertas al bosque. Por eso, cuando hay dos partidos que ocupaban el mismo lugar en el arco político y tienen una ideología parecida, normalmente pasa que uno acaba comiéndose al otro.

Imagino que los miembros de Unión Progreso y Democracia, creerían que el partido magenta se comería a C’s pero, sinceramente, esa visión era poco probable. Hay gente que piensa que a Rosa Díez no le importaba perder votos, que lo que quería era no perder poder.

Todos conocemos lo ocurrido, UPyD ha tenido una gran crisis electoral e interna, con muchos de sus afiliados marchándose a Ciudadanos y otros criticando a Díez. Precisamente, eso ha hecho que Rosa diese un paso al lado, eso sí, dejando a su delfín Andrés Herzog como uno de los candidatos, de hecho, el candidato que ha resultado ganador de las primarias.

El número dos de Rosa Díez, defensor de la autonomía del partido frente a posibles pactos con Ciudadanos, se ha impuesto con 802 votos a las listas encabezadas por Irene Lozano (745), José Antonio Rueda (225) y Juan Manuel Domínguez (61). Con él, triunfan las tesis de Rosa Díez y pierden los que defendían los pactos puntuales con C’s.

Es difícil no creer que esta elección es quedar abocado al fracaso, que va a estar muy complicado que obtengan representación en el Congreso de los Diputados. Pero cierto es también que la opción de ir junto a Ciudadanos ya no era posible, porque eso ya no tiene sentido cuando la mayoría de los ex-votantes de la formación magenta ya tienen claro que su voto será para Albert Rivera.

Probablemente, la falta de ambición ha sido la tumba de UPyD. Ahora veremos qué ocurre con su sector crítico, quien en principio y mayoritariamente ha dicho que aceptan la decisión, salvo casos como el popular Toni Cantó que, rápidamente, ha abandonado el partido.

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