18 años sin Miguel Ángel

Hace unos días, anuncié que el día 10 se cumplía el 18o aniversario del terrorífico secuestro de Miguel Ángel Blanco. Pensé en escribir sobre ese día, pero no hace mucho que ya me referí a este secuestro y posterior asesinato en un post, en el que criticaba también a Podemos y su pacto con Bildu, y creí que no era buena idea volver a sacar el tema. Quizá porque habría quién viera esta acción como una manera de aprovechar su imagen para hacer una critica.

Aún y así, revisé algunos vídeos sobre el tema y, aunque tengo totalmente presente ese día, reviví algunas cosas y la verdad es que (y perdónenme la expresión) me puse de mala leche. Para la gente normal, es tan difícil entender cómo se puede tener tanto odio, cómo se puede ser tan poca persona, tan poco ser humano…

Después, hablando con una persona unos doce años más joven que yo, me di cuenta de que ya hay una generación entera que, o bien no recuerda, o no comprende el momento que se vivió entonces. Fue cuando decidí escribir estas líneas. Lo publico hoy, en la fecha de su secuestro y no en el de su muerte, porque fue precisamente ese día el que nos cambió la vida.

El día que secuestraron a Miguel Ángel, yo tenía 18 años recién cumplidos. Recuerdo que coincidió con la jornada de descanso que realizaron en el Tour del 97, la actividad que nos ocupaba por entonces. El día antes, Jan Ulrich se había colocado como líder del Tour que acabaría ganando. En verano y de vacaciones, no parecía que tuviese que haber mucha emoción ese día, hasta que en la televisión hablaron de un secuestro de ETA.

Los secuestros e incluso los atentados de los terroristas eran algo tan común por aquella época que no presté una especial atención. Sí, así de crudo lo digo. En aquella época, un secuestro o un atentado más no era noticia. Sin ir más lejos, hacía solamente nueve días del fin del secuestro de Ortega lara.  Sin embargo, pronto advertí que aquello no era un secuestro más. Aquel chico no era empresario, de hecho, ni siquiera pedían un rescate por él. No era militar, ni policía, ni siquiera un político importante. Solamente era un humilde concejal de una ciudad de menos de 15.000 habitantes.

Una llamada al diario Egin explicaba lo ocurrido. La banda terrorista ETA pedía que acercaran al País Vasco a los presos de ETA o en 48 horas matarían a Miguel Ángel. Nunca se me irá de la cabeza las imágenes del telediario. El padre de Miguel Ángel llegando a casa después de su jornada laboral como albañil y cómo se topó de frente con todos los periodistas y es que, en una época en la que prácticamente nadie tenía teléfono móvil, no habían podido avisarle de lo que había sucedido. El padre, confuso y desorientado, no entendía lo que le decían. “¿Qué ha pasado, qué ha pasado?” decía y, rápidamente, entró en la casa. Allí, unos ertzainas que no le dejaban entrar en un principio le explicaron más tarde lo sucedido, tras saber que era el padre del secuestrado.

Esa tarde, yo había quedado con unos amigos, Jesús y Raúl. También vino el primo de este último que había venido de Holanda. No hablamos de otro casa. A pesar de ser verano, volvimos pronto a casa para saber qué pasaba con el chico que habían secuestrado. Entonces fue cuando escuché al ministro Mayor Oreja decir que el Gobierno no podía ceder al chantaje de ETA y me di cuenta de que Blanco iba a morir, salvo que las fuerzas de seguridad pudieran encontrar el zulo.

Un lazo azul fue el símbolo de unión, el símbolo de los que estaban con la paz y contra la ETA. Hubo las manifestaciones más multitudinarias jamás vistas en nuestro país. ¡Vascos Sí, ETA No! y ¡Basta ya! eran los gritos más oídos. Por primera vez en mucho tiempo, los políticos se unieron y toda la sociedad estaba contra ETA, quizá por primera vez en la historia.

En la manifestación de Madrid, la periodista Victoria Prego llamaba a la gente a “Ir a por ellos” y comenzaron a haber pequeños disturbios. Por primera vez, la gente perdía el miedo a ETA en el País Vasco. Las sedes de HB y las Herriko tabernas eran asaltadas, se incendiaban y se llegó a la paradoja de que la policía tenía que defender a los etarras de los ciudadanos. La gente pedía a los ertzainas que se quitaran los pasamontañas y estos obedecían. La gente se abrazaba a los cuerpos de seguridad y pedían, por favor, que no defendieran a los miembros o simpatizantes de ETA.

Con tenebrosa puntualidad, los etarras asestaron dos tiros en la nuca a Miguel Ángel Blanco, justo 48 horas después del advertimiento. Recuerdo que todas las televisiones cortaron la programación y colocaron en pantalla un lazo azul.

Un hombre que paseaba a su perro encontró el cuerpo, aseguró que estaba amarillo y que tenía un ojo morado y, como he dicho, dos tiros en la nuca. En el ayuntamiento de Ermua, el alcalde salió al balcón y anunció la muerte de Miguel Ángel. La gente comenzó a gritar y a insultar a los miembros de ETA. En realidad, aún estaba vivo, murió sobre las 4 de la mañana, pero lo cierto era que poco podían hacer los médicos por él cuando lo encontraron.

Su muerte no fue en balde, toda la sociedad dio la espalda a ETA, al menos hasta ahora que partidos de carácter nacional han pactado en ayuntamientos con Bildu.

Este Post no es para decir: No voten a Bildu que son la ETA. No voten a Podemos o Izquierda Unida que pactan con Bildu que es la ETA. Este post es para que alguien de Podemos o de Izquierda lo lea. Sé que no lo va a leer Iglesias, ni Garzón, ni Errejon, ni Callo Lara, pero quizá sí lo lean simpatizantes o militantes de estos partidos. Mi mensaje para ellos no es que no voten o que no ayuden a estos partidos, sino que les digan que no pueden ir por ahí, que no se puede pactar con los del tiro en la nuca. Díganles que abandonen ese camino, que no pueden estar junto a Bildu, que ellos no son ni el brazo politico, ni la evolución de ETA, sino que son ETA.

La buena fe nos hace pensar que la gente pueda cambiar o mejorar. http://www.youtube.com/watch?v=pecLb2QCK7E Yo les pido por favor que vean este vídeo y opinen si esta gente puede cambiar. ¿Qué se tiene en la mente para, nueve años después de matar a Miguel Ángel, reírse de ello?

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Un comentario sobre “18 años sin Miguel Ángel”

  1. Recuerdo esos días perfectamente, no podía dejar de ver la tele esperando que ETA diese marcha atrás, al ver que los propios vascos le daban la espalda a la banda terrorista. Ese no fue un asesinato más, fue el principio del fin de ETA, porque ese día todo el pueblo unido dejó de manifestarse en silencio y pasó a gritar ¡ETA, aquí tienes mi nuca!

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